Make Love, Not War, Mamás sin juzgar

Tiempo para Mamá

Hoy me di una escapada, me fui sóla por un café y es que cuando te conviertes en mamá añoras esos momentos de soledad en compañía de tus pensamientos, planes y sueños, con todo el hush de la maternidad a veces dejamos de escuchar  nuestra propia voz, está bien escaparnos por un café o una salida al Salon para arreglarnos el cabello indómito que tenemos.

Mientras mis peques disfrutan el día con papito. Y allí sentada, observando las mesas a mi alrededor, aprendo mucho. Es un curso acelerado sobre la ocupación más antigua del mundo: la de ser padres.

Mamás sin juzgar

A mi derecha observo una familia de cinco personas. El hijo mayor, en plena fase pre adolescente, (todavía no llego, pero estoy asustada). Se niega a hablar, se niega a comer, se niega a colaborar. Brazos cruzados, mirada desafiante. El padre decide cambiarse a la mesa de al lado con él. Es evidente que esta familia ha hecho un esfuerzo por estar allí y el padre emplea más de 10 minutos en hacerle entender esto al hijo, con una paciencia loable y un cariño inmenso.

A mi derecha una pareja intenta dialogar sorteando los gritos y palmadas constantes de su hija, una niña en silla de ruedas incapaz de comunicar. Varias personas pasan y miran a la niña. La madre no deja nunca de acariciarla.

Algo más allá una madre está lidiando con una pelea ente hermanas. Quiere convencer a la mayor para que acompañe a la pequeña a jugar. Finalmente, y con unas dotes de negociación que bien le valdrían un ascenso en muchas empresas, consigue convencerla.

Dos niños juegan con sus figuritas de acción y sus madres aprovechan para charlar. Comparten mil cosas con entusiasmo, se nota que esa conversación a solas llevaba pendiente un montón de tiempo y es fantástico verlas disfrutar.

El Reto Mom

Si estás leyendo esto y tienes hijos estoy segura de que se sienten identificadas por lo menos con un par de estas escenas. Porque sea cual sea nuestro estilo de paternidad hay batallas, desafíos y regalos que son comunes a todas nosotras.

Sin embargo últimamente no hacemos más que guerrear. Cesáreas, lactancias, colechos, chupetes, deberes, colegios…todo parece una excusa para juzgarnos entre nosotras, para crear etiquetas, para separar, para no hablar entre nosotras y siempre juzgar. Una pena. Porque somos la tribu más importante, la que tiene la mayor responsabilidad.

Las madres nos equivocamos. Si, mucho todos los días. Pero elegimos siempre desde el amor más profundo y con la mejor intención. Aprendemos enseñando, entre alegrías y frustraciones. Estamos agotadas pero decidimos que podemos. Porque sabemos que vale la pena.

Les propongo un reto: desde hoy y todos los jueves haz regalos a otras madres. No me refiero a cosas materiales. Sonríe a esa mamás que se encuentra en el súper lidiando con la rabieta. Haz de niñera un par de horas a tu amiga o tu cuñada. Cocina algo con cariño y llévaselo a esa compañera que acaba de volver de la maternidad y lleva meses sin dormir ó a ti misma sal por un café e invita a esa mamá que también lo necesita.

Chupones, deberes, natación,exámenes y trabajos extra clase…¿Quién tiene tiempo para ponerse a juzgar? Nuestros hijos necesitan toda nuestra energía. Concentrémonos en ellos, dejémonos de criticas y pongámonos a vivir.

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