Empoderando a las mujeres del mañana

Al observar a mi hija y ver lo rápido que crece me doy cuenta de la gran responsabilidad que tengo en mis manos, ¿cuál es la imagen de la mujer que está aprendiendo? ¿Qué tipo de mujer será cuando crezca? ¿Cómo ayudarla a crecer con la seguridad que tiene hoy?

Somos fuertes por naturaleza

Las mujeres somos fuertes por naturaleza pero la sociedad, la historia y muchos otros factores han hecho que algunas mujeres sean sumisas y permitan que pasen por encima de sus sueños, sus derechos y su vida.

Según datos por Aministía Internacional, 41 millones de niñas no pueden acceder siquiera a la educación primaria. Analfabetismo, matrimonio infantil, embarazo adolescente constituyen un círculo vicioso que afecta especialmente a nuestras niñas. En este sentido, América Latina no es inmune a esta problemática global, especialmente en lo referido al embarazo adolescente.

Por eso al ver a mi hija me siento tan dichosa de observar la fortaleza que tiene, lo mucho que cree en sí misma y las ganas con las que llego a este mundo. Ella llego para arrasar y para hacer de cualquier momento todo un acontecimiento, desde una lágrima hasta una carcajada.

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Quisiera encontrar la manera para que esa seguridad en sí misma y esa forma de expresar lo que siente se mantengan a través del tiempo. Quiero que crezca siendo una mujer feliz, consiente de su femineidad y de todo lo que puede hacer por ella misma.Quiero que aprenda a luchar por lo que quiere y disfrute de ese ser hermoso que es, que disfrute el hecho de ser mujer.

Por ahora es una mujer pequeña, una niña que me gustaría que creciera entendiendo que el amor en pareja es hermoso pero no es la razón para ser feliz, la felicidad está en ella misma.

Pueden ser lo que quieran

La veo jugar a ser astronauta, espía, mamá, maestra, hada y toda una princesa. Sueña con el amor y le gusta hablar de cuando tenga hijos, de los planes que tiene cuando sea grande y que sea la jefa ayudando a perritos callejeros, la ciudad en donde vivirá y donde trabajará. Y cuando la veo con su traje de rapunzel, tennis y en bicicleta  reafirmo que me encanta que sea una niña en toda la expresión de la palabra. Es ahora cuando debe soñar.

Hay madres preocupadas de dar el mensaje inadecuado al dejarlas ser mamás, princesas y temen que crezcan deseando quedarse en casa y buscando la felicidad en el príncipe azul.

A esas mamás les respondo que la imagen de mujer fuerte, empoderada, trabajadora y luchadora, la damos nosotras. Nuestro ejemplo habla más que mil palabras y si nuestras hijas deben encontrar en nosotras a una mujer que lucha, se expresa, trabaja y crece para que ellas crezcan de esta manera.

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La ilusión no hace daño siempre que vaya acompañada de la realidad cotidiana de las parejas, las mujeres y los hombres. Los niños observan y si ven que te respetas ante cualquier persona, tú pareja te escucha, te respeta y construyen una familia juntos; ellas crecerán fuertes y ellos aprenderán a respetar a las mujeres.

Las palabras se las lleva el viento y el ejemplo queda latente en la memoria de las personas. Hay que rodear a nuestras hijas de ejemplos de mujeres valerosas, mujeres como nosotras, que luchan por lo que quieren, que trabajan dentro o fuera de casa pero que sobre todas las cosas se quieren a sí mismas.

Quererse a sí mismas

Nuestras hijas aprenderán a quererse a sí mismas, a respetarse y a no permiten que alguien les levante la voz. Aprenderán a luchar por conseguir lo que quieren. Las niñas de hoy serán mujeres empoderadas si nosotras lo somos, la educación es el único camino. Educando a nuestras niñas hoy, estamos empoderando a la mujeres de mañana, y por lo tanto a sus familias y comunidades.

Gran responsabilidad para cada una de nosotras!

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